El dispositivo lo ha creado un consorcio llamado BrainGate que tiene su sede en la Universidad de Brown y fue de los primeros en colocar implantes en el cerebro de paralíticos para demostrar que las señales eléctricas emitidas por las neuronas dentro del córtex cerebral se pueden registrar y usar para dirigir una silla de ruedas o dirigir un brazo robótico.
Pero hay problemas importantes en este modelo. El primero es que estos sistemas son altamente susceptibles al ruido, por lo que a menudo cometen errores. El segundo es que son difíciles de usar, por lo que la comunicación es dolorosamente lenta. La velocidad de escritura puede ser tan lenta como para requerir un minuto para teclear un solo carácter.
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